ORDEN MARTINISTA Y MARTINEZISTA INICIÁTICA – ESPAÑA

La Orden Martinista y Martinezista Iniciática (OMMI) de España se halla por derecho propio integrada en la Gran Logia de España del Rito Español – Menfis@Mizraim GLERE-MM, y es depositaria del más prestigioso Linaje del Martinismo Ruso de la Orden Martinista Iniciática (OMI), su fin máximo y único es el trabajo en la más estricta pureza martinista teúrgica e iniciática, como así propuso su fundador: Sâr Aurifer.

La ORDEN MARTINISTA Y MARTINEZISTA INICIÁTICA (OMMI) se configura como una auténtica Alquimia Espiritual, teúrgica y cabalista, que no puede por más que ser conceptuada como una Verdadera Iniciación. Su propósito de «rectificar» a la masonería moderna es patente a través de sus actividades tanto ritualísticas como instructivas

El «Deseo» guía al iniciado martinista a la comprensión de los Grandes Arcanos de la Antigüedad, siempre dentro de la vía de la Reintegración Espiritual (Catarsis), cuyo fin es la «transmutación» del Alma, y la «perfección» espiritual, en la comprensión mística del UNO, ya que; «Todo nace de Él, nada perviviría sin Él, hacia Él nos dirigimos, y a Él llegaremos tras nuestra Regeneración, reintegrándonos definitivamente en Él, como es nuestro «Deseo».

Nuestra Orden Martinista y Martinezista Iniciática es, sin duda, heredera de la Verdadera Tradición de las antiguas Sociedades Iniciáticas; como la Osiríaca, la Eleusina, la Estoica, la Mitraica, la Cabalística (hebrea y cristiana), la Esenia primitiva, la Cristiana Caldea, la Cristiana Johanita, la Celta, la Drusa, la Copta, la Cátara, la Rosacruz (de Oriente y de Occidente) y la Gnóstica, así como de todas sus derivaciones.

Somos conscientes de la Caída del Ser Humano, y proponemos como objetivo liberar  a los Hermanos que forman nuestra OMMI al Ser Humano que, por efecto de su Caída, vive preso del Príncipe de este Mundo; mediante, la más profunda Alquimia Espiritual, que propicie la Unión o Boda Mística de la Personalidad (Consciencia) con la Individualidad oculta (Supraconsciencia).

La OMMI, por lo tanto, propugna el desarrollo espiritual del Hombre, hasta restituirlo a la Divinidad; de donde ha salido y de la que participa en menor o mayor medida, según su Grado de Evolución Espiritual.

Sus Miembros somos «Hombres del Torrente» que pretendemos la renuncia a todo lo que hace y dice el Príncipe de este Mundo, y acceder a la Maestría del Reino del Centro, siendo nuestro más profundo anhelo ser auténticos Hombres de Deseo; propiciando, así, el esperado y necesario descenso del Paráclito, Salvador y Reparador, enviado por la Fuente del Venero de nuestras existencias desde Su Corazón, que es el del Cristo, hacia el nuestro. Todo esto, mediante la conducente ayuda iluminista de su Iniciador y Maestro que le franquea el acceso a los diversos Grados interiores y exteriores, ascendiendo por su Castillo Interior. Esta ayuda está, principalmente, constituida por la conexión vital que el Iniciador y el Maestro mismo representa con el Egregor (como suma dinámica y proactiva de todas las Energías físicas, emocionales y mentales) protector de la Cadena Oculta.